En los últimos años, hemos asistido a un aumento espectacular en el número de personas que practican running, es decir, que corren habitualmente como actividad deportiva en su tiempo libre. Sin embargo, sus efectos sobre la salud a largo plazo no son bien conocidos, en especial en términos de supervivencia.
Los stents bioabsorbibles han sido estudiados fundamentalmente hasta la fecha en el seno de la cardiopatía isquémica crónica, habiendo obtenido resultados prometedores. Sin embargo, su eficacia y seguridad no ha sido evaluada en el síndrome coronario agudo con elevación del ST (SCACEST), altamente trombogénico. Los beneficios inherentes a este tipo de tecnología se podrían ver incrementados en este contexto, dado que los pacientes con SCACEST suelen ser más jóvenes y tener con mayor frecuencia formas menos difusas de enfermedad aterosclerótica coronaria.
La insuficiencia mitral isquémica (IMI) es la valvulopatía funcional más frecuente, se produce como consecuencia del remodelado ventricular tras un infarto de miocardio (dilatación de VI, dilatación del anillo mitral, desplazamiento lateral y apical de los músculos papilares, tethering de velos mitrales y reducción de las fuerzas de cierre), se asocia con mal pronóstico y elevado riesgo de muerte y eventos cardíacos (arritmias, insuficiencia cardíaca). Las guías de práctica clínica recomiendan la intervención quirúrgica en la IMI severa, sin embargo, no está claro si dicho tratamiento quirúrgico debe ser la sustitución valvular o la reparación valvular, pues ambas estrategias no han sido comparadas en estudios randomizados hasta la fecha.
Las estenosis de las arterias renales son relativamente frecuentes en la población anciana, suelen presentarse en combinación con otras formas de ateroclerosis (coronaria o periférica) y causan hipertensión arterial y/o insuficiencia renal. Por analogía con la enfermedad coronaria o periférica, se planteó el tratamiento percutáneo de las estenosis renales, con el objetivo de reducir las complicaciones derivadas. Sin embargo, diferentes ensayos clínicos han demostrado la ausencia de beneficio en lo que a tensión arterial y función renal se refiere. No obstante, estos estudios no evaluaron eventos clínicos.
La bivalirudina es un fármaco antitrombótico que se emplea en el intervencionismo coronario percutáneo tras un SCA, en base a los estudios ACUITY y HORIZONS-AMI. En el estudio EUROMAX, que se publica en la revista The New England Journal of Medicine, se analiza el papel de la bivalirudina iniciada durante el transporte para la realización de una angioplastia primaria por un SCACEST, en un medio actual con uso cada vez más frecuente de la vía radial y de nuevos inhibidores de los receptores P2Y12 (ticagrelor, prasugrel).
La tromboaspiración es un procedimiento técnico simple y rápido que se utiliza con frecuencia en el intervencionismo coronario percutáneo (ICP) del síndrome coronario agudo con elevación del ST (SCACEST), pues reduce la carga trombótica de la lesión coronaria y mejora el flujo sanguíneo coronario y la perfusión miocárdica. Estudios previos, por ejemplo el Throm- bus Aspiration during Percutaneous Coronary In- tervention in Acute Myocardial Infarction Study (TAPAS), han sugerido que la tromboaspiración podría incluso reducir la mortalidad. Sin embargo, los diferentes estudios publicados con anterioridad adolecen de la misma limitación: carecen de la potencia estadística suficiente para valorar eventos clínicos “duros” (mortalidad o reinfarto).
La colchicina resulta útil en el tratamiento de la pericarditis aguda, especialmente en la pericarditis recurrente, y parece serlo también en el primer episodio de pericarditis, tal y como se ha documentado en el estudio COPE, si bien éste se trataba de un ensayo clínico de diseño abierto realizado en un único centro. El estudio ICAP, ensayo clínico doble-ciego, multicéntrico y controlado con placebo, que se publica en el presente número de la revista americana The New England Journal of Medicine, viene a refrendar la eficacia y utilidad de dicho medicamento en el tratamiento de la pericarditis aguda. En este ensayo clínico, se aleatorizaron un total de 240 pacientes con un primer episodio de pericarditis aguda; 120 a recibir tratamiento adicional con colchicina (0.5 mg 2 veces al día durante 3 meses si su peso superaba los 70 kg o 0.5 mg 1 vez diaria si era menor) y 120 al grupo placebo. En estos enfermos se administró tratamiento antiinflamatorio convencional con aspirina o ibuprofeno (800 mg o 600 mg, respectivamente, cada 8 horas durante 3-4 semanas). Se pautaron corticoides en aquellos pacientes con intolerancia o contraindicaciones para los antiinflamatorios no esteroideos.
La cirugía tras el implante de un stent coronario es con relativa frecuencia necesaria y parece aumentar el riesgo de eventos cardíacos, lo cual obliga a retrasar la realización de una intervención quirúrgica tras la implantación de dichas endoprótesis vasculares (al menos 4-6 semanas si se trata de un stent convencional o 1 año si es un stent liberador de fármacos). Sin embargo, nuestro conocimiento científico sobre este tema es escaso.
Los inhibidores del receptor P2Y12 han demostrado ser eficaces en el síndrome coronario agudo del ST (SCASEST) manejado de una forma invasiva. Una de las desventajas del clopidogrel es la latencia de tiempo que existe entre la administración de su dosis de carga y el pico de inhibición de la agregación plaquetaria mediada por ADP. El prasugrel, una nueva tienopiridina, posee una absorción más rápida y una metabolización hepática más eficaz, de forma que consigue, en comparación con el clopidogrel, una inhibición de la agregación plaquetaria más rápida y completa. En el estudio TRITON-TIMI 38, principal estudio que avala el empleo del prasugrel en el síndrome coronario agudo (SCA), el prasugrel se administraba durante la coronariografía; en cambio, hoy en día, es una práctica generalizada el denominado pre-tratamiento con clopidogrel en el SCA. Por lo tanto, la eficacia y seguridad del pre-tratamiento con prasugrel no ha sido establecida.
El intervencionismo coronario percutáneo (ICP) es la técnica de elección para la revascularización / reperfusión de la arteria responsable del infarto (ARI) en el síndrome coronario agudo con elevación del segmento ST (SCACEST). Sin embargo, la enfermedad multivaso es frecuente en los pacientes con SCACEST y existe controversia sobre cuál es el mejor manejo de las lesiones coronarias no culpables (LCNC).
El dabigatrán es un inhibidor directo de la trombina que ha demostrado ser una alternativa eficaz y segura en la prevención de eventos embólicos en la fibrilación auricular no valvular. Sin embargo, su utilidad no había sido evaluada con anterioridad en pacientes portadores de prótesis valvulares metálicas hasta la publicación de este interesante estudio, denominado RE-ALIGN, en la prestigiosa revista americana The New England Journal of Medicine. Se trata de un ensayo clínico de fase II, en el que se analizó la eficacia y seguridad del dabigatrán en 2 tipos de pacientes: aquellos sometidos recientemente a cirugía valvular con implante de prótesis metálica en posición aórtica o mitral (en los 7 días previos a la randomización) [Población A] y en aquellos sometidos a dicha cirugía al menos 3 meses antes [Población B]. Para ello se aleatorizó a los pacientes según una secuencia 2:1 a recibir dabigatrán o warfarina. Se ajustó la dosis de dabigatrán de acuerdo con la función renal (150, 220 y 300 2 veces al día) para conseguir un nivel plasmático de al menos 50 ng/ ml, y la de la warfarina según los niveles de INR.
Recientemente se ha presentado en el AHA el ensayo FREEDOM y publicado simultáneamente en el NEJM[Abstract] [Texto Completo]. Aborda un tema muy importante como es el de si es mejor la revascularización quirúrgica o la percutánea en pacientes diabéticos con varios vasos afectados y Cardioatrio se ha hecho eco de este importante estudio[Flash en Cardioatrio], comentándolo en profundidad.
Para unos, el estudio zanja esta discusión a favor de la cirugía, mientras que para otros, siendo importante el estudio, tiene el problema que es común a otros ensayos clínicos: la rápida evolución de la medicina en este campo ha dejado anticuada la pregunta que responde el ensayo y, a día de hoy, es ya otra la pregunta de interés. Sigue nuestra discusión en el foro guiado por el Dr. Xacobe Flores, colaborador habitual de Cardioatrio.
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