La cirugía de Fontan confiere al paciente con ventrículo único (VU) la posibilidad de tener sangre sistémica oxigenada, “casi” con normalidad, reducir las demandas a las que está sometido el VU y aumentar la supervivencia de los pacientes con las formas más complejas de cardiopatía congénita. Sin embargo, dicha técnica conlleva una situación hemodinámica anormal la cual se relaciona con las siguientes posibles complicaciones a largo plazo: disminución de la capacidad al ejercicio, disfunción ventricular, trombosis extra e intracardiaca, fenómenos embólicos, arritmias, cirrosis y síndrome pierde proteínas.