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Tetralogía de Fallot

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EMBRIOLOGÍA Y ANATOMÍA:

El defecto embriológico exacto por el que se produce la Tetralogía de Fallot (T4F) no se conoce bien. Lo que sí se sabe es que durante el desarrollo cardiaco se produce una desviación anterior y superior del septo infundibular o septo conal. Como resultado de ello se produce un defecto del septo interventricular mal alineado con la aorta (Ao), que cabalga sobre él y una obstrucción al tracto de salida del ventrículo derecho (TSVD). La hipertrofia del ventrículo derecho (VD) se interpreta como una respuesta al defecto del septo interventricular y a la obstrucción en el TSVD.

En el corazón normal un pliegue muscular prominente separa los velos de la válvula tricúspide (VT) de los de la pulmonar (la cresta supraventricular). Anatómicamente en su mayoría está formado por la musculatura del interior del asa cardiaca, el pliegue ventriculo-infundibular, que separa la salida subpulmonar y subaórtica. En el corazón normal solo una muy pequeña parte de la cresta supraventricular forma parte del septo de salida o infundibular. Esto  es debido a que los velos de la válvula pulmonar se soportan sobre un pliegue de la porción de infundíbulo muscular que se une al resto de masa muscular y que constituye el septo conal o infundibular (Figura 1 y 2). Otra estructura importante en el ventrículo derecho normal es la trabeculación del septo: la banda moderadora se dirige desde la base del músculo papilar anterior de la válvula tricúspide hacia el septo interventricular, conde se continúa con una estructura, la trabécula septomarginal (TSM) que se divide superiormente en dos ramas anterior y posterior. En el corazón normal, la cresta supraventricular se inserta en el septo interventricular, entre las ramas de la trabécula septomarginal.

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A y P: Ramas anterior y posterior de la TSM
*: Bandas musculares (trabécula septoparietal)                                                
Figura 1 y 2. Anatomía y esquema del TSVD (corazón normal).
Figuras incluídas en “Echocardiography in congenital heart disease made simple”. Autores: Yen Ho, Siew et al. Ed. Imperial College Press. London, 2005.

En la Tetralogía de Fallot, el septo conal o infundibular se convierte en una estructura claramente perteneciente al ventrículo derecho. Se inserta anterior y superior a la rama anterior de la trabécula septo marginal. Por ello se crea una obstrucción muscular en el TSVD de localización subpulmonar. Esta desviación antero-superior del septo conal es el sello diagnóstico de esta patología. Otras trabeculaciones más pequeñas, también presentes en el corazón normal, contribuyen a la estenosis subpulmonar. Estas trabeculaciones septoparietales (TSP) rodean la pared del infundíbulo subpulmonar, extendiéndose desde el margen anterior de la trabécula septomarginal. Son prominentes y están hipertróficas en la tetralogía de Fallot. Debido a la desviación hacia el TSVD, el septo de salida está malalineado respecto al resto del septo muscular. Esta es una característica de los defectos del septo interventricular, que se abren hacia la salida del VD. Debido a la mala alineación, la válvula aórtica cabalga sobre el septo interventricular (SIV), apoyándose en parte sobre estructuras del VD y como ya hemos dicho, el septo conal pasa a ser una estructura derecha completamente (figuras 3 y 4).

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**: septo infundibular abierto, mostrando
cabalgamiento aórtico sobre la CIV
y estenosis subpulmonar.
 
Figura 3. Anatomía TSVD (T4F) Figura 4. Esquema TSVD (T4F)
Figuras incluídas en “Echocardiography in congenital heart disease made simple”. Autores: Yen Ho, Siew et al. Ed. Imperial College Press. London, 2005.

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Figura 5. a. Proyección subcostal derecha oblicua (corazón normal). b. Proyección subcostal derecha oblicula en T4F: cabalgamiento Ao, desviación anterosuperior del septo conal. c. Doppler color (estenosis infundibular).
Figuras incluídas en “Echocardiography in congenital heart disease made simple”. Autores: Yen Ho, Siew et al. Ed. Imperial College Press. London, 2005.

Los corazones con estas anomalías presentan distintas variaciones anatómicas dependiendo de las características del defecto interventricular, la estenosis infundibular-pulmonar, el grado de cabalgamiento aórtico y las malformaciones asociadas, que vamos a describir una a una

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Figura 5. CIV perimembranosa en T4F. a. Bordes de la CIV : posteroinferior (flechas) continuidad fibrosa entre válvulas mitral, tricúspide y aórtica; anterior (**): septo infundibular perteneciente al VD. b. Paraesternal eje largo: cabalgamiento aórtico. c. Paraesternal eje corto: CIV perimembranosa con continuidad entre VT y VAo y desviación anterior del septo conal (estenosis pulmonar).
Figuras incluídas en “Echocardiography in congenital heart disease made simple”. Autores: Yen Ho, Siew et al. Ed. Imperial College Press. London, 2005.

 

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Figura 6. CIV con bordes musculares en T4F. Existe cabalgamiento Ao en este defecto pero los bordes del defecto son musculares por fusión del pliegue infundibular (triángulo) con la rama posterior de la trabécula septomarginal. La VAo está separada de la VT.
Figuras incluídas en “Echocardiography in congenital heart disease made simple”. Autores: Yen Ho, Siew et al. Ed. Imperial College Press. London, 2005.

Algunos pacientes pueden tener una anatomía similar a la tetralogía de Fallot pero la CIV se extiende hacia el tracto de salida y haciéndose subaórtica y subpulmonar debido a una ausencia completa del septo conal. En estos casos el defecto del septo está doblemente comunicado con aorta y pulmonar y la CIV es juxta-arterial.

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Figura 7. Infundíbulo en la T4F
Figura incluída en “Echocardiography in congenital heart disease made simple”. Autores: Yen Ho, Siew et al. Ed. Imperial College Press. London, 2005.

Cabalgamiento aórtico: es otra característica de esta patología y puede ser de grado variable. Puede existir desde un cabalgamiento mínimo, en el que la aorta conecte casi por completo con el VI (conexión ventriculo-arterial concordante) hasta un desplazamiento de la válvula aórtica de forma que prácticamente conecte completamente con el VD (similar a la conexión ventriculo-arterial tipo doble salida). En este caso la tetralogía de Fallot coexiste con una conexión ventriculo-arterial del tipo doble salida del VD. Varios autores sostienen que esta patología nunca puede coexistir con una DSVD por definición debido a que la aorta es una estructura perteneciente al VI ya que existe continuidad entre los velos de la válvula aórtica y la válvula mitral, en otras palabras, que hay ausencia de un infundíbulo muscular completo subpulmonar.
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Figura 9. Alteraciones coronarias en la T4F (paraesternal eje corto).
Figura obtenida de “Coronary echocardiography in Tetralogy of Fallot: diagnosis accuracy resource utilization and surgical implications over 13 years”. Autores: Need LR et al. Vol 36, nº4, JACC; 2000. Pg: 1371-7.

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Figura 8. Paraesternal eje corto: coronarias. a. origen de la DA en el corazón normal. b. origen de la DA del la CD en la T4F
Figuras incluídas en “Echocardiography in congenital heart disease made simple”. Autores: Yen Ho, Siew et al. Ed. Imperial College Press. London, 2005.

 

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Figura 10.T4F con ausencia de VP. Dilatación de RPD, velos displásicos y rudimentarios.
Figuras incluídas en “Echocardiography in congenital heart disease made simple”. Autores: Yen Ho, Siew et al. Ed. Imperial College Press. London, 2005.

VALORACIÓN ECOGRÁFICA BASAL Y DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

  1. Ecocardiografía fetal:

En el diagnóstico prenatal de T4F el dato ecográfico más característico es la presencia de un defecto septal ventricular asociado con cabalgamiento aórtico (eje corto y cuatro cámaras). El desplazamiento anterior y superior del septo conal puede verse en el eje corto, aunque el grado de estenosis pulmonar va a ser variable, dependiendo del momento de la ecografía, ya que dicha estenosis va a progresar a lo largo de la gestación y deberán realizarse controles seriados en el caso de que exista la sospecha diagnóstica de tetralogía de Fallot.

La ecocardiografía fetal tiene sus limitaciones y puede no ser posible detectar defectos septales pequeños, anomalías valvulares leves, drenajes venosos pulmonares anómalos parciales, alteraciones coronarias y datos de coartación de aorta. La valoración del tamaño y las estenosis de las ramas pulmonares también tienen su limitación en cuanto a que el flujo pulmonar está muy limitado durante la vida fetal. Un marcador de estenosis pulmonar severa durante la vida fetal es el hallazgo de flujo retrógrado en el ductus arterioso. La sospecha diagnóstica prenatal de tetralogía de Fallot proporciona varias ventajas: por un lado permitirá el consejo genético familiar y además permitirá la planificación de la asistencia del recién nacido con el traslado del mismo o de la gestante a un centro de referencia que permita el manejo adecuado inmediato.

  1. Ecocardiografía transtorácica (ETT):

Es la prueba de elección en el manejo preoperatorio de los pacientes con T4F.

(Ver de nuevo vídeos 1 y 2: se muestra un eje subcostal en el que visualizamos el desplazamiento anterior del septo conal, la CIV y las características del VD).

  1. Ecografía transesofágica (ETE):

No debe realizarse de rutina en todos los pacientes con T4F, pero en ocasiones puede ser necesaria. Está indicado cuando no podemos realizar un ETT o bien las imágenes son inadecuadas. Debemos explorar las mismas estructuras que con el ETT teniendo en cuenta sus limitaciones. Con el ETE no es posible ver con detalle el arco aórtico, las rama pulmonar izquierda, el ductus arterioso o las colaterales aorto-pulmonares. Su uso es más frecuente en relación con la cirugía o el cateterismo.
Evaluación de la T4F por ETE:

(Ver vídeos 6 y 7: ETE intraoperatorio, sin objetivarse CIV residual y con aceleración no significativa en TSVD).

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  1. Nuevos métodos de valoración ecográfica:

El desarrollo de la ecografía en 3D ha permitido mejorar la delimitación espacial y las relaciones de las alteraciones anatómicas en la T4F. Este método es especialmente útil en la evaluación de la CIV y del TSVD. También permite estimar la función y el tamaño del VD basándose en el cálculo del volumen (puede ser importante en la evaluación del paciente con corrección quirúrgica previa).
El estudio del doppler tisular ayuda a conocer la función sistólica y diastólica del VD (lo que resulta importante en el seguimiento del paciente intervenido de T4F). El cálculo del índice de TEI también aporta información sobre la función diastólica del VD.

DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

A. Tetralogía de Fallot versus atresia pulmonar con CIV

En el caso de la atresia pulmonar con CIV, el flujo de sangre a los pulmones se derivará del ductus arterioso si las ramas pulmonares son confluentes (que es lo más frecuente) y nutrirán todos los segmentos broncopulmonares de forma normal. Hay determinados casos en los que no existe ductus arterioso y las ramas pulmonares se nutren por múltiples colaterales sistémico-pulmonares.
Las características de la atresia pulmonar con la CIV son:

  1. Anatomía intracardiaca: en este caso la CIV es perimembranosa y puede asociar extensión muscular. En la mayor parte de los casos el borde superior es el septo de salida desviado hacia anterior (que separa la aorta del infundíbulo pulmonar atrésico). En algunos casos existe una ausencia completa del septo de salida y los velos de la válvula aórtica se soportan en la pared libre del VD, en el tronco pulmonar o puede estar en continuidad fibrosa con una válvula pulmonar atrésica.
  2. Morfología del infundíbulo: en la mayoría de los casos existe un infundíbulo pulmonar ciego. Otras variantes pueden presentar una válvula pulmonada imperforada o bien puede existir ausencia de conexión ventrículo-arterial pulmonar. La válvula imperforada puede encontrarse al final de un infundíbulo patente (con atresia a nivel valvular) o bien cuando el septo infundibular está completamente ausente. La atresia puede encontrarse a la entrada del infundíbulo subpulmonar y la válvula pulmonar estar presente.
  3. Cabalgamiento aórtico: de grado variable, la aorta puede conectarse de forma predominante, con el VI o con el VD.
  4. Las arterias pulmonares y su flujo: como hemos visto el tronco pulmonar puede estar patente hasta una válvula imperforada, puede originarse sobre un infundíbulo muscular ciego o puede ser muy estrecho en toda su longitud (Figura 7). También puede estar ausente, pero entonces el tronco que sale de los ventrículos será un tronco único. Esto sucede porque cuando las arterias pulmonares intrapericárdicas están ausentes no hay forma de identificar si el vaso estuvo presente (puede ser la aorta o bien un tronco común).
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Figura 7. Izquierda: atresia infundibular, tronco pulmonar patente. Derecha: tronco y bifurcación pulmonar estrechos.
Figuras incluídas en “Echocardiography in congenital heart disease made simple”. Autores: Yen Ho, Siew et al. Ed. Imperial College Press. London, 2005.

En el caso de existir atresia pulmonar las ramas pulmonares pueden ser confluentes, no confluentes o estar ausentes. El flujo a las arterias pulmonares también muestra gran variabilidad (Figura 8): si el flujo deriva de un ductus arterioso, las ramas suelen ser confluentes, y se dividen para dirigirse a todos los segmentos broncopulmonares. Si las ramas pulmonares no son confluentes, pero cada una tiene una distribución normal, suelen estar nutridas por ductus arteriosos bilaterales. Las ramas pulmonares confluentes también pueden nutrirse por una ventana aortopulmonar, un quinto arco aórtico o una fístula coronaria.

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Figura 8. Ramas pulmonares en la atresia pulmonar

El aspecto anatómico más importante que podemos encontrar es la presencia de colaterales sistémico-pulmonares. Estos vasos, usualmente de 2 a 6, salen de la aorta descendente o más raramente del tronco braquiocefálico o de las arterias coronarias. Usualmente pueden coexistir con ramas pulmonares intrapericárdicas confluentes, pero raramente coexisten con un ductus. Las colaterales pueden discurrir por los hilios pulmonares y llegar a confluir con las arterias pulmonares intraparenquimatosas. Alternativamente las colaterales pueden anastomosarse con las arterias pulmonares a nivel extrapulmonar, hiliar, lobar o segmentario (14). Entonces nutren la porción de parénquima pulmonar similar a las arterias pulmonares intrapericárdicas. Algunos segmentos broncopulmonares pueden recibir doble irrigación: parte de la colateral directamente y parte de las ramas de las arterias pulmonares intrapericárdicas.

B. Tetralogía de Fallot versus Doble salida de ventrículo derecho (DSVD). 

Existen múltiples argumentos para describir las características morfológicas esenciales para hacer el diagnóstico de la conexión ventriculo-arterial doble salida de un ventrículo anatómicamente derecho. Para algunos autores la clave se encuentra en el grado de cabalgamiento aórtico (si es superior al 50% se considera doble salida de VD), para otros la presencia de continuidad mitroaórtica es la clave que sitúa a la válvula aórtica como una estructura izquierda y por lo tanto e independientemente del grado de cabalgamiento, no existiría anatomía de DSVD sin discontinuidad mitroaórtica.
Las características de la DSVD:

  1. Comunicación interventricular: la morfología de la CIV es diferente dependiendo de la forma en la que cada ventrículo se relaciona con su correspondiente tronco arterial. Ante una DSVD el cierre de la CIV debería ser incompatible con la vida puesto que esta comunicación es la salida del ventrículo anatómicamente izquierdo. Para corregir el defecto el cirujano deberá dirigir el orificio hacia uno u otro tronco arterial. La clasificación más utilizada para describir la CIV es determinar su posición respecto a las salidas aórtica y pulmonar. Cuando, como es en la mayoría de los casos, el defecto septal está en la salida del VI, su posición se describirá como subaórtica, subpulmonar, doblemente relacionada o no relacionada (Figura 9). La localización de la CIV tiene una esencial importancia en la hemodinámica de estos pacientes. Los que presentan una CIV subaórtica, tienen una circulación relativamente normal, al contrario, aquellos con un defecto subpulmonar presentan un patrón hemodinámico similar a la transposición de grandes vasos.
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Figura 9. CIV en DSVD
Figura incluída en “Echocardiography in congenital heart disease made simple”. Autores: Yen Ho, Siew et al. Ed. Imperial College Press. London, 2005.

VALORACIÓN POSTPROCEDIMIENTO Y EN EL SEGUIMIENTO:

Según las Guías de la Sociedad Española de Cardiología Infantil en la ecografía realizada tras la cirugía correctora y durante el seguimiento del paciente operado de T4F tendremos que vigilar:

Complicaciones a largo plazo:

A medida que los pacientes van creciendo empeora su ventana ecográfica por lo que puede ser necesario realizar otros estudios para evaluar la anatomía y función cardiaca en el paciente operado de T4F. La RMN cardiaca y la angiografía son útiles en este aspecto y permiten evaluar el tamaño y la función del VD, así como la anatomía del tronco y las ramas pulmonares. También puede plantearse la realización de un TC de alta resolución con contraste que permite valorar anomalías en la circulación coronaria y pulmonar y estimar la función ventricular. Los estudios de perfusión pulmonar (gammagrafía pulmonar) permiten evaluar el flujo pulmonar de cada pulmón por lo que pueden poner de manifiesto estenosis pulmonares no aparentes en el estudio ecográfico.

BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA

1. Davis S. Tetralogy of Fallot with and without pulmonary atresia. In: “Critical Heart Disease in infants and children”. Second Edition. Editors: Nickols D.G. et al. Mosby Elsevier. Philadelphia, 2006.
2. Breitbart R.E., Fyler D.C. In: “Nadas`Pediatric Cardiology”. Second Edition. Editors: Keane J.F. et al. Saunders Elsevier. Philadelphia, 2006.
3. Right ventricular and pulmonary outflow abnormalities. In: “Moss and Adams` Heart disease in infants, children and adolescents including the fetus and young adult”. Sixth edition. Editors: Allen H.D. et al. Lippincott Williams and Wilkins. Philadelphia, 2001.
4. Tetralogy of Fallot and Tetralogy of Fallot with pulmonary atresia. In: “Echocardiography in Congenital Heart Disease Made Simple”. Editors: Yen Ho S. et al.Editorial Imperial College Press.London, 2005.
5. Dadlani Gul H. et al. Echocardiography in Tetralogy of Fallot. Cardiology of young 2008; Vol. 18 (Suppl. 3): pg 22-28.
6. Rodríguez Fernández M., Villagrá Blanco F. “Tetralogía de Fallot”. En: Protocolos diagnósticos y terapeuticos en Cardiología Pediátrica. Coordinador: Zabala Argüelles J.I.

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